La Escuela Científica Basilio es una Institución que tiene como finalidad principal transmitir la Enseñanza de la Redención Espiritual que trajo Jesús de Nazareth, la existencia y el conocimiento de los ordenamientos de Creación, tal cual fueran expandidas por el Maestro, en su época.
Estos conocimientos los logró Jesús mediante la comunicación con Dios, a quien le había solicitado la posibilidad de venir a este mundo humano para traer los conocimientos espirituales.
Utilizó para ello una de las funciones de la Mente, la intuición que le permitió relacionarse con el plano etéreo y elaborar los basamentos de la Idea Nueva.
En el año 1917, Eugenio Portal y Blanca Aubreton de Lambert fundan la Escuela Científica Basilio con el propósito de retomar la Obra realizada por Jesús, para propender a la Evolución Espiritual de los seres humanos.
La Escuela Científica Basilio estuvo desde sus inicios considerada una institución religiosa y sus integrantes se denominan discípulos de Jesús.
Busca revincular al hombre con Dios a quien únicamente rinde Culto, mediante la experiencia individual de los hermanos de fe. Respeta a toda creencia e ideología que por diferentes caminos orienten al ser hacia el Bien.
La Institución utiliza una disciplina científica propia, aplicada a la investigación de la existencia del mundo etéreo y su interrelación con los seres humanos: la Ciencia Espiritual, que es coordinada por el Director General Espiritual, valiéndose de la Mente y en uso de los atributos que todo ser humano posee como espíritu.
“Tu Maestro seguirá enseñando aquello que aún no has querido aprender: Amar para vivir en paz.”
“Esta Escuela no es de vanidades ni de renombres, el cumplimiento dentro de ella debe ser de humildad y redención.”
“A ti te corresponde desplegar como alas tus manos y que se aclaren los espacios para que las ideas sean acertadas, que frente a todos los inconvenientes que se presentan, la Ciencia Espiritual sea estudiada con la seriedad que merece.”
“La Enseñanza es como la semilla, fecunda para cualquier tierra árida y dará frutos si se la asimila con humildad y si se riegan los surcos del amor.”
“No te confundas en apasionarte con la Enseñanza porque ella no se robustece con aquellos que se apasionan: ella se enriquece y se llega a ampliar con el esfuerzo que realices para corregir tus debilidades.”
“¡Firme, firme con el Bien, y no te vas a cansar! ¿Sabes qué es lo mejor para curar el cansancio?… El Amor.”
“No distraigas tu tiempo, no pierdas la encarnación: enseña, ama… da… y todo lo que des… va a regresar a ti.”
“No hay discípulo que al mismo tiempo de saber horadar con su mirada la profundidad del ser doliente que tiene frente a sí, deje de conmoverse por las simples cosas de la vida.”
